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viernes, agosto 31, 2007

fin

Dejo el departamento de la Roma. Pasé año y medio y no ha sido la gran cosa. Sólo que dominamos la Roma. Desde aquí establecimos contactos y nos acercamos a muchas cosas. Las primeras tocadas con la banda completa, definitivamente fue el año chamomile.

¿Se acaba chamomile también?

Hoy me duele todo. Me duele pensar en mi derrota. ¿Contra quién luché?

He querido llorar durante tres días. Sólo lo he conseguido en mi sueño. Pocas veces recuerdo lo que sueño, pero el llanto que he llorado en estas noches mientras duermo sí lo recuerdo muy bien.

Se acabó y no hay espacio para el optimismo. No tengo ánimos ni siquiera para escribir este blog. Todo es estúpido. Todos son pendejo y mucho más lo soy yo.

Hoy nos invitaron a tocar otra vez con Los Músicos de José. Has de creer que ni eso me sacó una sonrisa. Bueno, miento. Sí me sacó una risa, pero duró lo que dura un danette de arroz con leche. Ni siquiera este últmo chiste que acabo de hacer me saca la risa.

No todo está perdido y no estoy tan mal, pero a la vez sí. No sé, sólo sé que estoy triste, que no pude, que perdí y que soy ridículo.

Increíblemente estúpido.

Estúpido como nunca llegué a creerlo. Estoy enojado y decepcionado de mí mismo. No tengo fuerza y no quiero tenerla.

Y este blog es una estúpida condolencia de mí. Juego el papel de víctima por débil.

1 comentario:

Jacka dijo...

En eso nos parecemos mucho...
Yo también de pronto me compadezco y enseguida me regaño por andarme tirando al suelo.

Lo importante de las emociones es expresarlas, por más desproporcionadas que nos parezcan cuando ya amainó la tormenta.

Es bueno saber que ahora sonríes tan fácilmente como antes.