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domingo, marzo 23, 2008

teoría no. 1

Tengo una teoría para explicar el boom travesti de la ciudad.

El hombre se enfrenta ante una ausencia de estimulación anal en su vida sexual. El falso pudor provocado por el machismo en hombres y mujeres, la ignorante creencia de que el placer anal es práctica únicamente de homosexuales e incluso -para aquéllos con reductos de fe católica- que es un pecado grave, conducen a una prohibición para el hombre de ese tipo de sensación.

Pero la prohibición solamente estigmatiza un hecho, lo convierte en algo socialmente no aceptado, pero no lo frena.

Esto provoca que los hombres busquen muy a escondidas ese placer.

Dentro del noviazgo, la penetración anal a la mujer se considera anormal, vulgar, vergonzosa. La estimulación del ano del hombre es algo simplemente inexistente. La mujer correría el riesgo inminente de ser vista como una perversa (y de ser mandada a la chingada rápidamente)y si el hombre la permite, pondría en duda su orientación sexual. Tanto ella como él tendrían esa ominosa duda.

En el matrimonio (supongo) la penetración del pene en el ano de la mujer debe ser una práctica un poco más usual, aunque no por ello menos vergonzante ni culpable, que en todo caso se usa como mecanismo de sumisión. Mi intuición me lleva a pensar que la estimulación anal al hombre sigue ausente en el matrimonio. Sobre todo por la naturaleza sagrada de dicha institución. Quiero pensar que algunas parejas, con el paso del tiempo, se abrieron a esa práctica pero deben ser contadas.

Dentro de las relaciones de amasiato, esta práctica podría estar más aceptada puesto que no hay factor religioso asociado. La relación de concubinato es per se, non sacra, por lo mismo, los participantes adquieren una condición de diablillos expulsados de la gracia divina y por ello, pueden permitirse cualquier ejercicio "inadecuado" de la sexualidad.

Pero queda el factor machismo. A pesar de ser diablillos, ni el hombre ni la mujer aceptarían que el elemento masculino de la relación tuviera tendencias jotescas. Sería muy mal visto que el amante salvaje y descorazonado pidiera un favorcito por aquellín, así que tampoco creo que la estimulación del ano del hombre se dé con frecuencia.

¿A dónde puede acudir el minimizado hombre, víctima de una sociedad polar, machista?

Con alguien que no pueda contar la experiencia. Con alguien anónimo.

Además, con alguien que no cuestione su sexualidad o que si la cuestiona, no afecte a la autoestima macha.

El hombre da por sentado que es homosexual si busca el placer anal. Lo más seguro es que no lo sea, no se siente atraido por hombres como tal, pero la confinación de esta práctica a los niveles más bajos de la sexualidad humana, lo llevarán a convertirse, de hecho, en homosexual.

Si hubiera permitido esta práctica con sus parejas, lo más seguro es que no se hubiera convertido forzadamente en homosexual...

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Este blabla, continuará cuando haya aclarado mis ideas al respecto.

1 comentario:

María del Mar dijo...

Interesante teoría sin duda.

A mí me ha tocado que llegue alguna amiga con expresión entre sorprendida/apenada/asustada a decirme el clásico "mi novio intentó penetrarme por... por... detrás".

Muchas ya con eso tienen para empezarse a cuestionar la orientación sexual de su pareja, imagínate cuando el pobre novio se atreve a pedirles estimlación anal... se les acaba el mundo a esas mujeres! Es como la constatación de que andan con un homosexual.

Pero se entiende que piensen así ya que prácticamente ni hombres ni mujeres buscan educación sexual seria. El aprendizaje se basa en las pláticas murmuradas con los amig@s, en los consejos de la mamá, el papá, de la abuelita chocha, en lo que ven en las películas.

Hasta hace poco, la masturbación femenina era tabú completamente y muchos hombres creen que deben durar 5 horas sin eyacular para que se les considere "buenos amantes".

Quizá sea sólo cuestión de tiempo para que (con una ayudita del cine jajajaja), la estimulación anal sea vista como una práctica normal.